
Barcelona (KAP) – El peso de los sacos que faltan
No todos los asaltos dejan muros derruidos ni almenas humeantes. Algunos se descubren después, cuando el polvo ya se ha asentado y lo único que queda es el silencio incómodo de los libros abiertos. Eso es lo que ha ocurrido tras la toma del castillo y el acceso a las oficinas del Govern el pasado 23 de enero de 1474: no se hallaron cofres vacíos ni arcas forzadas, sino algo más inquietante aún, una contabilidad que no sabía explicarse a sí misma.
La revisión ordenada por el nuevo President de la Generalitat, Sa Excel·lència i Molt Honorable Khabibulin Setzefonts de Tobella, comenzó como comienzan casi todas las auditorías serias: con paciencia, con método y con la presunción —ingenua, quizá— de que los números, al final, encajan. No fue así. Entre los registros del anterior ejecutivo de Catalunya Viva (CaVi) apareció una secuencia de transacciones que, por su volumen y fragmentación, desbordaba con creces lo autorizado por los mandatos vigentes.
Todas ellas remitían a un mismo origen: el mandato número 2321028, redactado y firmado por la entonces Comisaria de Comercio, Aitana Terrer. En él se autorizaba, al menos en su versión oficial, la entrega de 50 sacos de trigo al ciudadano tarraconense Domenech Domenech, a razón de once escudos por unidad. Nada excepcional. Nada alarmante. Y, sin embargo, las cifras del mercado contaban otra historia.
Al seguir el rastro de las operaciones —ventas parciales, recompras, movimientos cruzados y la repetida utilización del licor Felix Felicis como artificio contable— el Govern pudo reconstruir una secuencia que no deja lugar a dudas: el contenido original del mandato no era de cincuenta sacos, sino de quinientos. Cuatrocientos cincuenta de ellos fueron deliberadamente ocultados mediante la manipulación del documento y una cadena de operaciones destinadas a fragmentar y disimular el desvío.
No se trata de un error administrativo ni de una mala interpretación. La reconstrucción cronológica, minuto a minuto, muestra cómo el entonces President Nicolás Quispe, conocido como Niquis, y Domenech se repartieron la práctica totalidad del trigo sustraído, mientras el mandato era “ajustado” artificialmente hasta presentar un saldo final que simulaba una operación legítima. El resultado es tan preciso como demoledor: 451 sacos acabaron en manos del antiguo President, 49 en las del comerciante, y solo 50 fueron declarados y liquidados ante la Generalitat.
La pérdida para el erario del Principat asciende a 4.950 escudos, una cifra que, más allá de su valor monetario, simboliza algo mucho más grave: la conversión de un instrumento público en una caja privada. El trigo no desapareció por negligencia, sino por diseño.
Ante la publicación de estos hechos, la reacción institucional no se hizo esperar. La Fiscalía del Principat, encabezada por Su Alteza i Molt Honorable Roderic de Floridablanca i Aleixar-Batista, actuó de oficio y emitió una orden general de búsqueda, captura y conducción contra Nicolás Quispe, declarado prófugo y rebelde a la justicia. Los cargos no son menores: delito de traición y alta traición por corrupción, en virtud del Código Penal del Principat. Aitana Terrer y Domenech han sido ya puestos a disposición judicial.
Quispe, sin embargo, no se encuentra en territorio catalán. Según consta, habría sido visto en el Reino de Aragón, dirigiéndose hacia el norte, en dirección a los Pirineos. Su ausencia, más que una defensa, funciona como una confesión tácita. Cuando los sacos pesan demasiado, algunos prefieren no cargarlos.
Este episodio no puede leerse de forma aislada. Llega apenas días después de que las Cortes Catalanas, reunidas en sesión extraordinaria, aprobaran por mayoría el nombramiento de Khabibulin Setzefonts de Tobella como President de la Generalitat, en el marco de una crisis gubernamental que ya había dejado al descubierto un Govern incapaz de sostener la confianza institucional. La revisión de la contabilidad no fue, por tanto, un gesto político, sino una necesidad elemental: saber qué quedaba cuando se abrían los armarios.
La pregunta que ahora recorre el Principat no es solo quién robó, sino cuánto tiempo se sostuvo la ficción. Porque si quinientos sacos pudieron convertirse en cincuenta sobre el papel, no fue por descuido, sino porque alguien confió en que nadie miraría demasiado de cerca.
La justicia hará su trabajo, como corresponde. Pero el juicio más duradero será otro: el de una ciudadanía que hoy contempla, con datos y documentos, cómo un gobierno elegido para administrar convirtió los bienes comunes en mercancía propia. No fue un saqueo a la vista de todos; fue algo más corrosivo. Fue un robo con sello, un acto de corrupción.
Y esos, como enseña la historia del Principat, son los que más tardan en olvidarse.
Informo para la KAP
Mushu
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Fuentes
Comunicado del President de la Generalitat
Orden General De Búsqueda, Captura Y Conducción
Comunicado de Corts
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Artículo aprobado por

S.A. i M.H.Roderic de Floridablanca i Aleixar-Batista
Infant del Principat de Catalunya
Princep de Tuscania, Comte de Pallars Jussà,
Vescomte de Mondavio, Baró d´Abella
Redactor en jefe de la KAP
Corona de Aragón
Reinos de Aragón y Valencia
Principat de Catalunya
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OCC
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